Se apagan los mitos
El último domingo de septiembre me desperté con la triste noticia: "Fallece a los 83 años Paul Newman" (elpais.com). Todos sus seguidores sabíamos que el momento estaba cerca, que hacía tiempo que se había retirado del cine y comunicado su enfermedad, pero me resistía a aceptar que uno de los actores más grandes, bellos, íntegros y míticos de la época dorada del cine se había marchado para siempre.
Es una lástima pertenecer a una generación que ha contemplado el final de muchos astros que nos fascinaron con sus interpretaciones en los años dorados del cine. Pero Paul Newman me fascinaba especialmente porque más allá de luz que desprendía su estrella a través de sus inolvidables ojos azules, era un hombre íntegro, inteligente, progresista, fiel amante de su esposa, elegante, comprometido, etc..., cualidades que en raras ocasiones se presentan hoy en día en el currículo de una estrella del cine si no van precedidas del correspondiente plan de marketing para "limpiar su imagen".
Sus apariciones en la gran pantalla son, prácticamente todas, memorables, pero podría quedarme con sus personajes de historias sureñas como en "La Gata sobre el Tejado de Zinc" y en "Dulce Pájaro de Juventud", bello a rabiar. Sus dos pelis con su amigo Robert Reford, perfectas obras de diversión adelantadas a su tiempo pero sin perder el glamour del cine clásico. Y sobre todo, su "El Buscavidas", una obra maestra que marcó mi afición por el cine en un momento de transición hacia madurez como espectador.

daniel gonzalez gonzalez dijo
LA VERDAD ES QUE ES UNA PENA QUE ESTE MAGNIFICO ACTOR NOS HAYA DEJADO.
pero es ley de vida y el cancer lo arrasa a todo y a todos
8 Octubre 2008 | 07:15 PM